Libros: El hombre que calculaba

Un día cualquiera de marzo, muy aburrido por cierto, empiezo a revolver mi habitación y las demás salas buscando cosas que me puedan interesar: fotos, enciclopedias, recuerdos de viajes, y en especial libros, un libro que en mi casa esté y que me haga terminar con el aburrimiento que estaba pasando en aquél tiempo.

Mi búsqueda termina con un libro amarillo (no, no era viejo, simplemente las tapas son de color amarillo :P), era un libro que yo había visto cuando era chico, que mi hermano tanto leía y parecía guardar alguna cosa interesante: había encontrado El hombre que calculaba.

Si, ya ven que no era viejo, simplemente las tapas son de color amarillo.

Si, ya ven que no era viejo, simplemente las tapas son de color amarillo (por lo menos así es la de esta edición, me han hecho enterar de que existen varias ediciones del libro con sus respectivas carátulas.

El hombre que calculaba, de Malba Tahan, es una novela que transcurre en las tierras árabes cerca de el año 1250, dónde un señor que en su camino a Persia se topa por allí con una persona que estaba realizando cálculos matemáticos en voz alta. A continuación se presenta y resulta que el calculador se llamaba Beremiz Samir, que era (según él), una persona común y que no comprendía que tan famoso y rico podría ser con su habilidad para las matemáticas. Entonces Beremiz y la persona que le encuentra (Hank-Tadé-Maiá) se ponen en camino juntos hacia Bagdad.

Problemas que a primera vista parecen insolubres, son resueltos con lógica deducción por diversos sistemas, que no son en manera alguna trucos, antes bien se asientan en conocimientos matemáticos fáciles, ciertos e indiscutibles

Lo anterior era una cita de parte del texto de la contratapa del libro, que deja claro uno de los aspectos destacables: la solución de problemas que en un principio parecen totalmente imposibles de resolver, y que luego, con una explicación muy detallada y que te deja practicamente sin ninguna duda, finaliza con el resultado correcto.

A todo esto puede sumarse el aprendizaje, que va desde la historia de los cuadrados mágicos hasta la famosa historia de la invención del ajedrez. Todo, en forma de una interesante y atrapante novela.

A continuación dispongo de la transcripción del primer capítulo del libro:

¡En el nombre de Allah, Clemente y Misericordioso!

Iba yo cierta vez al paso lento de mi camello por la ruta de Bagdad de vuelta de una excursión a la famosa ciudad de Samarra, a orillas del Tigris, cuando vi, sentado en una piedra, a un viajero modestamente vestido que parecía estar descansando de las fatigas de algún viaje.

Me disponía a dirigir al desconocido el trivial salam de los caminantes, cuando, con gran sorpresa de mi parte, vi que se levantaba y decía ceremoniosamente:

-Un millón cuatrocientos veintitrés mil setecientos cuarenta y cinco…

Se sentó enseguida y quedó en silencio, con la cabeza apollada en las manos, como si estuviera absorto en profundas meditaciones.

Me paré a cierta distancia y me quedé observándolo como si se tratara de un monumento histórico de los tiempos legendarios.

Momentos después, el hombre se levantó de nuevo, y, con voz pausada y clara, cantó otro número igualmente fabuloso:

-Dos millones trescintos ventiún mil ochosientos setenta y seis…

Y así, varias veces, el raro viajero se puso de pie y dijo en voz alta un número de varios millones, sentándose luego en la tosca piedra del camino.

Sin poder refrenar mi curiosidad, me acerqué al desconocido, y después de saludarlo en el nombre de Allah (con Él sean la oración y la gloria), le pregunté el significado de aquellos números que sólo podrían figurar en cuentas gigantescas.

-Forastero (respondió el Hombre que Calculaba), no censuro la curiosidad que te ha llevado a perturbar mis cálculos y la serenidad de mis pensamientos. Y ya que supiste dirigirte a mí con delicadeza y cortesía, voy a atender a tus deseos. Pero para ello necesito contarte antes la historia de mi vida.

(El segundo capítulo comienza con una breve historia de su vida)

Y así termina el primer capítulo de este interesantísimo libro, que en mi opinión se llevaría un 9 en puntaje.

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2 comentarios en “Libros: El hombre que calculaba”

  1. maestra Says:

    Estoy de acuerdo contigo. Es súper interesante leerlo y plantear los problemas que allí se mencionan

  2. junior Says:

    hijos de su mera madre


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